Redefiniendo la normalización en Colombia: el liderazgo de Sonia Sarmiento en ICONTEC

Sonia Sarmiento no llegó al mundo de la calidad por elección, sino por curiosidad. Recién egresada de ingeniería química, empezó a trabajar en el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación -ICONTEC. “Entré sin saber qué era una norma, qué era la Infraestructura de la Calidad. No tenía ni idea de nada de eso”, recuerda. Lo que inició como un terreno desconocido se convirtió, con los años, en el eje de su desarrollo profesional y personal.
En sus primeros años, trabajó en normalización para el sector químico. Fue allí donde comenzó a entender el impacto de las normas en la vida cotidiana, en la industria y en las políticas públicas. Pero fue en 2019, después de una pasantía de siete meses con la ISO en Ginebra, que sintió que algo debía cambiar: “Cuando volví a Colombia, yo quería hacer más. Me di cuenta de que había cosas que veníamos haciendo igual hace muchos años, pero que de pronto se podían hacer distinto. Lo que pasa es que no sabíamos cómo, y nos daba miedo hacer esos cambios”, explica Sonia.
El camino hacia esa transformación llegó con el Programa Global de Calidad y Normas (GQSP Colombia), liderado por la ONUDI y financiado por la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO) y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Colombia Productiva. Desde 2019, el programa ha acompañado el fortalecimiento de la Infraestructura de la Calidad en el país, articulando actores públicos, privados y académicos, e impulsando políticas clave como la de Desarrollo Productivo, la de Laboratorios y, más recientemente, la Política de Industrialización.
Gracias a GQSP, Sonia lideró un proceso de mentoría con Standards Australia, que desembocó en una profunda transformación organizacional. “Lideré todo el proceso de mentoría con ellos y los cambios que hicimos en ICONTEC”, afirma. Entre los logros concretos están la reducción del tiempo de adopción de normas internacionales en un 50%, la creación del cargo de oficial junior de normalización y la contratación de editores para mejorar la calidad de los documentos.
Ese proceso también significó un crecimiento para ella; “esa experiencia me dio las herramientas para ampliar mi visión”, dice. En 2025, fue nombrada oficialmente líder de los programas de Ciencia, Tecnología, Salud y Sostenibilidad en ICONTEC, con un equipo bajo su cargo.
Más allá de los resultados operativos, el programa le permitió entender la Infraestructura de la Calidad de manera más profunda: “El programa me ha ayudado a ver la importancia de la relación entre todos los actores que conforman la Infraestructura de la Calidad: normalización, metrología, certificación, acreditación. Ha sido muy importante para mí”.
Sonia también está convencida de que las normas no son documentos técnicos lejanos, sino herramientas cotidianas con un enorme potencial transformador. “La normalización y la infraestructura de la calidad son herramientas espectaculares. Están ahí para el que las quiera usar”, explica. Como docente universitaria, lo transmite a sus estudiantes con ejemplos concretos: desde el tamaño del papel hasta el jabón antibacterial que usan en casa, todo está regulado por normas.
Como mujer joven en un entorno históricamente masculino, enfrentó barreras. “Los comités que yo tenía eran comités compuestos en su mayoría por señores mayores. Entrar como coordinadora y ganarme el respeto fue un reto”, dice. Pero con resultados y constancia, ese respeto llegó: “Antes me querían quebrar. Hoy me escriben a saludar y a tomarse un café cuando están en Bogotá”, recuerda entre risas.
El GQSP no fue para ella un programa con principio y fin, sino una red de acompañamiento real. “Siento que en ICONTEC nosotros podemos hablar con el equipo y decirles: tenemos esta situación, ¿ustedes cómo lo ven? Y nos acompañan, así no haga parte de un programa formal”.
Hoy, Sonia tiene un propósito claro: “Ser la mejor líder posible para mi equipo.” Su historia refleja cómo el compromiso con la calidad y la disposición a transformar procesos son también caminos de empoderamiento para las mujeres que abren espacios y redefinen liderazgos.