Igualdad de género en empresas: una ventaja estratégica para quienes miran al futuro   

Cada vez más organizaciones en el mundo están entendiendo que la equidad de género no es solo un asunto social, es un factor clave para el desarrollo empresarial sostenible. Integrar el enfoque de género en los entornos productivos permite construir lugares de trabajo más justos, mejorar la eficiencia, fortalecer la reputación y acceder a nuevas oportunidades comerciales. 

¿Por qué hablar de género en el mundo empresarial?   

Integrar el enfoque de género significa reconocer que no todas las personas viven su experiencia laboral de la misma manera. Factores como el género, la edad, el origen étnico, la orientación sexual o el lugar de residencia pueden afectar las condiciones de acceso, permanencia, promoción y bienestar en el trabajo.  

Esta mirada interseccional permite identificar desigualdades estructurales que muchas veces pasan desapercibidas, y actuar sobre ellas. El resultado: decisiones más justas, equipos cohesionados, menor rotación de personal y ambientes laborales más seguros y colaborativos.  

Los beneficios para las empresas   

Además del impacto social, las empresas que integran la equidad de género pueden acceder a beneficios tangibles:   

  • Mejores relaciones laborales y ambientes de trabajo más saludables.   
  • Acceso a sellos, certificaciones y estándares internacionales.   
  • Ventajas en licitaciones públicas o alianzas con compradores responsables.   
  • Mayor prestigio institucional y diferenciación en el mercado.   
  • Preparación ante nuevas exigencias regulatorias y marcos de debida diligencia.   

Hoy, muchos acuerdos comerciales y marcos de sostenibilidad ya incluyen criterios de género explícitos. Esto implica que las empresas que se adelanten en este camino estarán mejor posicionadas para crecer y mantenerse en el tiempo.   

(Revise las memorias de nuestro webinar “Género y comercio internacional”)

¿Por dónde empezar?   

No hay una fórmula única, pero sí múltiples caminos posibles. Una empresa puede iniciar su proceso realizando un diagnóstico interno que le permita identificar brechas y oportunidades. A partir de ahí, diseñar un plan de acción realista, asignar responsabilidades, revisar políticas internas y capacitar a su equipo.   

Entre los recursos disponibles se encuentran:   

  • Sellos de reconocimiento, como Equipares en Colombia o EDGE a nivel internacional.   
  • Normas técnicas, como la NTC 6626, la NTC 6510 o la guía internacional ISO 53800. 
  • Marcos de acción voluntarios, como los WEPs de ONU Mujeres y Pacto Global, que ofrecen orientación y acceso a redes globales.   
  • Rankings e índices, como el Ranking PAR o el Bloomberg Gender Equality Index, que permiten a las empresas evaluarse y mejorar.   

(Conozca más sobre los Sellos de igualdad de género y certificaciones empresariales)

El enfoque de género no debe ser visto como una carga administrativa, sino como una oportunidad para construir organizaciones más humanas, resilientes y preparadas para los desafíos del presente y del futuro.   

Nuestro aporte con visión de género para una industria más competitiva

En el GQSP Colombia creemos que hablar de calidad también es hablar de equidad. Por eso, desde nuestro trabajo con empresas del sector fitoterapéutico, impulsamos un piloto de enfoque de género que busca incorporar esta visión de forma transversal.   

Junto a nuestro aliado Senior Expert Contact (SEC) de Swisscontact, iniciamos este proceso con doce empresas y laboratorios beneficiarios. Esta experiencia nos ha permitido identificar brechas, generar recomendaciones prácticas y acercar a las organizaciones a referentes y buenas prácticas internacionales. 

Los aprendizajes obtenidos, valiosos y pedagógicos para las empresas participantes, serán insumos útiles para promover la integración del enfoque de género en espacios de discusión sobre política pública y cadenas de valor inclusivas en el país. 

Desde el GQSP Colombia seguiremos trabajando por una industria fitoterapéutica más competitiva, sostenible e inclusiva. Creemos que la calidad no se trata solo de procesos y productos, sino que también se construye en las condiciones en las que las personas crean, día a día, el futuro de sus organizaciones.