El 88% de los fabricantes de fitoterapéuticos en Colombia son mipymes. ¿Qué necesitan para crecer?

Hablar del crecimiento económico de Colombia es, necesariamente, hablar de sus micro, pequeñas y medianas empresas. Las mipymes representan el 99,5 % del tejido empresarial del país. Su capacidad para innovar, generar empleo y desarrollar nuevos sectores productivos las convierte en protagonistas del desarrollo económico nacional.
Ahora bien, Colombia cuenta con una riqueza excepcional en plantas medicinales y con el conocimiento para transformarlas en productos de alto valor agregado, capaces de responder a una demanda creciente por soluciones basadas en ingredientes naturales. Ese potencial convierte a la industria fitoterapéutica en una oportunidad estratégica para diversificar la economía, fortalecer la bioeconomía y generar nuevas oportunidades de desarrollo.
Un sector en manos de las mipymes
Si las mipymes son el motor de la economía colombiana, también son el motor de la industria fitoterapéutica. El Diagnóstico de requisitos y brechas para la cadena de fitoterapéuticos en Colombia señala que el 98,3 % de las organizaciones dedicadas a la producción de material vegetal corresponden a micro y pequeñas empresas. En el eslabón de transformación representan el 97 %, mientras que en la fabricación de productos terminados alcanzan el 88 % de las empresas del sector.
Además de contribuir a la salud y bienestar de miles de personas en Colombia y el mundo, las mipymes del sector generan empleo, dinamizan economías regionales y contribuyen al desarrollo de la bioeconomía.
La calidad: el diferencial entre permanecer y crecer
Muchas mipymes en el país cuentan con productos innovadores y con acceso a materias primas de alto valor. Sin embargo, eso no garantiza que puedan competir en mercados nacionales e internacionales.
Los principales desafíos que enfrentan están relacionados con la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas y de Recolección (BPAR) y Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), la estandarización de extractos, el cumplimiento regulatorio y los costos asociados a estos procesos. A esto se suma la necesidad de desarrollar capacidades comerciales: posicionar sus productos en mercados exigentes, construir estrategias de exportación y demostrar que su oferta cumple con los estándares que los compradores internacionales requieren.
Superar esos desafíos requiere conocimiento especializado, asistencia técnica y un entorno institucional que facilite la mejora continua. El Informe Nacional de Competitividad 2025-2026, publicado por el Consejo Privado de Competitividad, destaca precisamente la importancia de fortalecer programas que desarrollen capacidades en las mipymes e impulsen la adopción de estándares de calidad como una estrategia para aumentar la productividad y la competitividad en todo el país.

Ese es, precisamente, el enfoque del Programa Global de Calidad y Normas (GQSP) Colombia. Desde 2023, el programa implementa un modelo de fortalecimiento empresarial que acompaña a mipymes, emprendimientos, unidades productivas y laboratorios en el desarrollo de capacidades técnicas para competir, innovar y acceder a mercados más exigentes.
Los resultados evidencian que fortalecer la calidad también fortalece la competitividad empresarial: el 54 % de las mipymes beneficiarias afirma que el acompañamiento facilitó la creación de nuevas unidades de negocio, mientras que el 53 % inició relacionamiento con ProColombia para explorar oportunidades de exportación.
En los laboratorios de ensayo o calibración apoyados, el 78 % reporta mejoras significativas en sus procesos técnicos y analíticos, y el 89 % reconoce un fortalecimiento de las competencias de su personal y de la imagen institucional.
Resultados que fortalecen la competitividad
La calidad es el habilitador que convierte el potencial productivo en competitividad real. La experiencia de las mipymes beneficiarias del GQSP Colombia traduce ese impacto en crecimiento empresarial, generación de empleo e internacionalización.
En conjunto, generan más de 4.300 empleos en 12 departamentos del país, acumulan ventas superiores a los 100.000 millones de pesos y exportaciones por más de 1.500 millones de pesos, con presencia en mercados como Estados Unidos, Brasil, España, Francia, Vietnam, México, Ecuador y Panamá.

De la biodiversidad a los mercados: una tarea colectiva
La industria fitoterapéutica representa una oportunidad indiscutible para Colombia. Aprovechar ese potencial depende, en gran medida, de las mipymes que sostienen su cadena de valor.
Para lograrlo, necesitan un entorno que facilite el acceso a estándares de calidad, promueva la innovación y acompañe su desarrollo. Solo así será posible consolidar una industria preparada para responder a las exigencias de los mercados y aportar al crecimiento económico del país desde la sostenibilidad.
A través de la cooperación técnica, el GQSP Colombia contribuye a ese propósito al articular a los actores de la infraestructura de la calidad, acompañar el fortalecimiento empresarial y generar condiciones para que las mipymes incorporen mejores prácticas, accedan a nuevos mercados y desarrollen su potencial. Los resultados alcanzados junto al sector fitoterapéutico demuestran el valor de este modelo para impulsar el desarrollo productivo de Colombia.
Una economía más competitiva se construye cuando las empresas cuentan con las capacidades para crecer y con un ecosistema que impulsa ese crecimiento desde la articulación, la calidad y la cooperación.